Nuestra Señora del Santo Rosario ya se encuentra emplazada en su altar de Triduo, ubicado en el presbiterio del altar mayor de la Basílica.
Con gran clasicismo, la titular letífica de la Hermandad de la Macarena se alza sobre una estructura piramidal revestida por los primitivos frentes dorados que se utilizaron en la década de los años 50 en el altar portátil de la Virgen de la Esperanza, instalado en su recién terminada Basílica mientras se ejecutaba el gran retablo de Juan Pérez Calvo. La ornamentación floral está compuesta por orquídeas, lissianthus, liliums y puntas de nardos blancos, mientras el plan de altar integrado por más de 60 cirios, crece progresivamente en altura, culminando en el bello rostro de María. Nuestra Señora del Santo Rosario luce su manto de tisú celeste y el juego de ráfagas de plata de ley de Emilio García Armenta.
Fotografías NHD. Álvaro Heras






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