La devoción a la Santísima Virgen ni tiene fronteras no nombres. Así un grupo de rocieros encaminaron sus pasos hasta la Basílica de la Macarena para renovar el voto del cariño y el amor fraterno que elevan cada día, con sus oraciones y plegarias, a la Madre de Dios.
Postrados ante el fervor de la Virgen de la Esperanza peregrinaron hasta el camarín y depositaron las flores que confirma el credo más hermoso. El Hermano Mayor y el Sr. Fiscal Primero entregaron a los devotos el pergamino que les confiere la obtención de las indulgencias plenarias con motivo del Año Jubilar Macareno.
Fotos NHDª Sandra Arenas.








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