En la solemnidad de la Sagrada Familia, la Catedral de Sevilla acogió ayer una emotiva y profunda Eucaristía de clausura del Año Jubilar “Peregrinos de Esperanza”, presidida por el arzobispo, monseñor José Ángel Saiz Meneses, en un acto que contó con la presencia del Hermano Mayor de la Hermandad de la Macarena, Fernando Fernández Cabezuelo, acompañado por miembros de la Junta de Gobierno. Este intenso tiempo de gracia, iniciado el pasado 24 de diciembre de 2024, ha invitado a los fieles a vivir con profundidad la fe, la misericordia y el espíritu de peregrinación cristiana.
Durante la homilía, monseñor Saiz Meneses destacó que cerrar las puertas del Jubileo no significa apagar la llama de la esperanza, sino más bien custodiar en el corazón todo lo vivido y traducirlo en acciones que transformen la vida cotidiana. Subrayó la centralidad de Cristo, la importancia de la conversión personal y comunitaria y la llamada de la Iglesia a ser signos vivos de fe, caridad y comunión.
El arzobispo animó a todos a mantener viva la luz de la esperanza en cada familia, en la vida parroquial y en la comunidad, recordando que este Jubileo es un tiempo que continúa más allá de su clausura formal, en la vivencia diaria del Evangelio.
Por ello, la Hermandad de la Macarena ha procedido también al cierre de las puertas del Año Jubilar en la Basílica de Santa María de la Esperanza Macarena, culminando así un periodo extraordinario de oración, culto y acercamiento.
Con el cierre del Año Jubilar, la Hermandad reafirma su compromiso de continuar como peregrina de esperanza, proyectando en la caridad, en la fraternidad y en el servicio a los más necesitados los frutos espirituales de este Año Santo.


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