El Domingo de Ramos en la Basílica discurrió a primera hora de la mañana con menor número de devotos que visitaron a Nuestros Amantísimos Titulares, dada la incertidumbre de la lluvia de la primera hora de la jornada que coincidió con la apertura de las puertas del templo.
Posteriormente, a medida que se retrasó el pronóstico de riesgo de lluvia, la normalidad se vio reflejada en el número de visitantes.
Fotografías NHDª Sandra Arenas











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